EL PAN

Alimento por excelencia

El pan contiene hoy en día más química que nutrición y sabor.

La calidad del pan se ha deteriorado enormemente en los últimos años.

Nuestro pan es duro y estéril, carente de cualquier forma de vida, por el que pagamos un alto precio en materia de salud y medio ambiente.

Si comiésemos un buen pan fresco y saludable, horneado localmente de forma artesanal o hecho en casa, descendería el índice de enfermedades cardiacas, el gobierno no tendría que fijar impuestos tan altos para pagar enormes cantidades de dinero en medicinas y hospitales, habría menos depresiones y una mayor alegría de vivir, menos tráfico en las carreteras y aire mas limpio para respirar.

Para empezar esta revolución, quizás podríamos iniciar una campaña por el pan autentico, con el eslogan “devuélvannos la panadería artesanal”, las escuelas serían un buen sitio para empezar, no se puede ofrecer una buena educación con un mal pan, hagamos que cada escuela enseñe a los niños el arte y la ciencia de hacer pan, que la comida de la escuela se base en el buen pan.

Hacer pan no es una pérdida de tiempo, es la base de una buena educación.

El mahatma Gandhi hizo del acto de hilar un desafío hacia el colonialismo opresivo.

La rueda de hilar se convirtió en un símbolo del movimiento independentista.

El buen pan debería convertirse en el símbolo de nuestra sociedad.

Pan hecho de harina ecológica, molida a la piedra, debería encontrarse fácilmente en la panadería del barrio.

La harina blanca que se decolora con dióxido es tóxica, si queremos recuperar la salud física y mental del país hay que empezar por el buen pan, cuando seamos cuidadosos con la calidad del pan, seremos cuidadosos con la calidad de la alimentación.

Cuando seamos cuidadosos con la alimentación seremos cuidadosos con la calidad de vida en general.

La calidad del pan es demasiado importante para dejarla en manos de los fabricantes.

Hacer tu propio pan o comprarlo en una panadería artesanal, son las dos opciones hacia la autonomía individual y de la comunidad local, es recuperar nuestro derecho básico al buen pan.

Una hogaza saludable es un derecho de nacimiento.